miércoles, 5 de octubre de 2016

Aeternitas

Aeternitas, como el concepto de lo eterno.

Me he concentrado durante todo el día en el miramiento de estos conceptos y me encuentro agotado...
Mnuen parece estar muy ocupada en la docencia. Es sin duda una mujer muy capaz e inteligente. Lamento muchísimo mi incapacidad para saciar sus necesidades físicas, que nunca me ha manifestado. ¡Ésa mujer es un ángel!
Me he agotado mentalmente. El día de ayer, tuve un encargo larguísimo de textos y he comprendido que mi escape no me ha podido privar de el trabajo asignado.
Leyendo a Kiekergaard, Heiddeger, me he encontrado en la disyuntiva sobre el pensamiento de Krishna y su diferencia con el pensamiento cristiano... ¿Es que acaso es esto posible? ¿Cómo ha sido que los alemanes se han alejado tanto de Dios, el Dios de los católicos o el Dios de los protestantes?
Dando con la lectura de los exégetas y filósofos yóicos he considerado esta posición. Sin embargo al encontrarme con la multiplicidad de uno mismo, no puedo menos que pensar en Cristo y en su ubicuidad.
Porque, ¿de qué otra forma puede pensar Nietzsche en lo eterno llamando a los cristianos como los débiles sino aludiendo al hinduísmo? ¿Cómo puede uno rechazar al dios monoteísta, de Abraham que se encuentra en todas partes sino decantando en la pluralidad de dios o en muchos dioses?

Jaime tomó en sus manos algún libro que leyó por un periodo de tiempo.
El y Mnuen habían planeado casarse, pero, sus planes se vinieron abajo cuando se dieron cuenta de sus diferencias. El la consideraba demasiado aventurera y el tenía un temperamento soez que no le satisfacía. De todos modos lograron acomodar sus diferencias e irónicamente con el tiempo Mnuen se dedicó a la docencia y Jaime logró escapar de su carácter a otra parte en pos de nuevas situaciones.
Sin embargo, el la seguía considerando una mujer moderada que en cualquier momento podría abandonar el nido.
Con el tiempo lograron un acuerdo que les permitía vivir juntos sin la necesidad de llegar a nada.
Este acuerdo les beneficiaba a ambos, pues los unían sus igualdades intelectuales.

Si el budimos y una creencia hinduísta pudieron influir en el pensamiento alemán. ¿Porqué nombrar a Dios como aquel que está en contra de la naturaleza y no verlo como aquel que triunfió sobre la naturaleza?
Sin nombrar, por supuesto, de los teólogos y la Biblia el conocimiento sobre el dominio de Dios sobre todas las cosas. No siendo triunfo sobre la naturaleza, sino ésta formando parte de Dios.
Y aludiendo a la virtud de el hombre de Schopenhauer y Kant.
Si Tolstoi en Rusia, asiduo del cristiano escribió a favor de Dios viviendo disconforme con su vida contradictoria. Vagando entre las vías del tren, en pos de el suicidio, a causa de su condición burguesa... ¡¿No era muy exacto, muy prolijo que Nietzsche se alzara en contra de este Dios bueno, de todo lo bueno?! Se alzara entre los virtuosos y los nombrara como débiles e incluso nominara a los débiles cristianos en contra de una educación y condición aristocrática.

Entonces escribió sobre un cuaderno en blanco:

Ése momento donde despejar una X es lo mismo que una incógnita en el pensamiento. Una solución sin resolver, ya resuelta...

Si puedo despejar X, si puedo hacer uso de un, de mí pensamiento matemático. ¿Es posible demostrar la existencia de Dios por medio de las matemáticas? ¿Cómo puedo obrar como un ingeniero o físico en la construcción de la búsqueda de Dios o la demostración de un Dios que abarca la filosofía negativa? Dónde, solamente es posible conocerle por medio de la negación de sus atributos.
Y si erro con este planteamiento, ya vendrán los teólogos a defender a Dios o bien, a corregir mis minucias verbales, lógicas, mis carencias en la palabra escrita para designar, para nombrar y atruibír cualidades a Dios.

Cuando el discípulo, el amigo de Demián se encontró con aquél intérprete que tocaba el órgano encontró en sí a alguien con quien podía discutir sobre cuestiones de espiritualidad superiores a las que le habían inculcado en su casa o bien, superiores en la medida que su espíritu y la memoria de su alma se lo requerían.
Toda aquella persona de mente elevada necesitaría entonces de un mentor o de alguien que le acompañe en su camino a la montaña. En su escalada al triunfo filosofal, en su reconocimiento de los mandamientos divinos, en su escalera al conocimiento divino. En su reconocimiento de Dios, en su pertenencia a un todo y a la Nada... Si el debía encontrar todas estas respuestas por sí mismo, entonces, ¿porqué anhelaba la compañía de alguien a su lado? ¿Porqué buscaba ser comprendido? ¿Porqué fue destituído de el árbol de el Edén?

Ya en mi pérdida de el Edén - Escribió - Cuando fuí expulsado cual Lilith, si fuese mujer, o marcado para siempre, vagando en el desierto, como Caín. Sin el crímen por el que fue acusado, si no por otro aún peor, por un crimen de conocimiento, por un crimen de diferencia ante su especie... No porque fue marcado como fuerte frente a la debilidad de un cristianismo prepoderante. Sin enfrentarse al mismo, sin enfrentarse al cristianismo en una sociedad satanizada por la ignorancia. Marcado por un anhelo distinto o el conocimiento de otras cosas. Por su diferencia ante su animalidad y por su triunfo ante la naturaleza.
Si soy Caín, si estoy marcado por mi anhelo ante lo mas elevado de el hombre en una sociedad avanzada, dónde no triunfó el nazismo alemán, pero, se alaba en detrimento al intelecto, a la naturaleza. Dónde, procrear en los arbustos demuestra la superior de lo animal, la naturaleza de el animal y se pone por debajo la capacidad intelectual de el hombre. Si la orgía es superior a la monogamía... O si se discute la Santa Inquisición en oposición a la naturaleza conspicua de el animal. Entonces podría pararme en un Palermo frente a una comunidad de personas y nombrar en tono burlón a los epicúreos como picudos y retroceder dos mil años cristianos de evolución mental y tecnológica.

Quizás en primera instancia, mi audacia sería nombrarme como Caín. Pues la sola mención de el nombre de Caín es en sí satánica y por instancia; histérica, en la condición de las féminas. La mención de Caín es audaz por que busca enfrentarse a algo, enfrentarse a Dios y ser expulsado de su gracia. Adán y Eva fueron expulsados al ser conscientes de su desnudez. Al comprender la anatomía de su cuerpo.

Yo podría decir que llevo, en palabras de John Milton, un tiempo expulsado de el Jardín de el Edén, en condición mounstrosa, como Lilith, o en condición de desobediencia como Adán y Eva. O por el enfrentamiento a Dios en cuanto a sus deseos y peticiones. Creo, si mi memoria no me falla que Lilith ni siquiera es mencionada en la Biblia de los católicos y si acaso la conocen los judíos como algo a lo que se le debe de temer.

Haciendo un análisis riguroso de la psicología humana, podríamos detenernos en los arquetipos de tales personajes. Y si acaso, me veo o me sigo considerando audaz, no tanto como Caín, pero sí para nombrarle de manera inocente, como quien lee un libro de cuentos para niños y encuentra la marca en su frente. Podría decir, entonces, que soy tan audaz para acogerles como buen artista y hacer uso de ellos con naturalidad.
Pero ¿no me estaría contradiciendo? No entonces al acogerlos hago uso de algo vedado, de algo natural albergado en nuestra mente.
Sí y no.
Cuando yo me introduzco en las profundidades de mi pensamiento, cuando elimino (lo considero improbable) lo abyecto de mi mente y procuro buscar, tocar todas esas superficies oscuras, todas esas iluminaciones de mi mente antes rechazadas. Cuando palpo todo lo hondo de mi ser en búsqueda de la verdad. Cuando soy capaz de hacer un uso notable de la mayéutica o de la memoria de mi alma, de todo lo ya conocido. Cuando no soy capaz de renunciar a mi logos en pos de una animalidad exagerada. Es, entonces, cuando considero que puedo reconocer esa animalidad desde un punto de vista conceptual.
Cuando puedo abrazar mi animalidad en concepto, sin la necesidad de obrar en la vida. Como escapan muchos intelectuales faústicos de sus libros a el conocimiento de la acción.

Freud discerniría conmigo a favor de la revolución sexual. Pero ¿qué no es Freud otro visitante en el camino de el logos? Otro estudioso en las bibliotecas. Encerrado en su habitación para discernir un concepto de el otro, para reprobar el mal uso de la palabra. Para exigír todo pensamiento lógico y científico.

A ésta expulsión la denominaría: La expulsión de John (Jaime) Milton de el Jardín de las proezas eróticas.
Al haber sido expulsado de mi animalidad física, de mi eros en pos de un conocimiento, de un viaje intelectual...
En el Edén conocí mil y un maneras de hacer el amor. Y la manera, también, de evitar el rechazo tan temido de Scherezade en las Mil y una noches.
Quizás, a diferencia de Fausto, si hubiera permanecido en el Jardín de los placeres físicos, si me hubiera entregado por completo al eros y a todo ese placer erótico no hubiese sido expulsado de mi desconocimiento, de mis risas y mis letargos.
¡Cuánta felicidad encontré en el placer! ¡Y cuánto desconcierto en mi estudio reservado!
He sido abandonado, expulsado, de mi animalidad, de mi sudor y de mi placer sexual.

Antes, cuando era dichoso, venía Afrodita a visitarme. Pero ahora me hallo solo y triste.
Cuál si fuese algún europeo, solo triste y desnudo.
Ya se había levantado el Lucifer de Milton con toda su corte en contra de el sexo.
O todos los trabajadores de Kafka, en el Proceso. Con sus trajes grises, con sus portafolios y sus prisas y sus conejos blancos. Ya habría renunciado Oscar Wilde a su animalidad, a su egoísmo a favor de una sociedad inglesa, tomando en matrimonio a una amiga con quien compartiría mas compañerismo que pasión. Y todos los alemanes de el mundo, todos los suizos, los albinos, los pálidos mundiales, los gnomos, los duendes trabajadores habrían optado por la flema, por el estudio pausado y habrían acusado de una exagerada sexualidad hiperbórea, a aquel que osara vivír en el Edén erótico.

Todo esto para resumir su situación atípica con Mnuen.

Mi Moloch, en otras palabras, funciona porque es un punto de escape de una nación muy alejada de los alemanes y sus gnomos.
Ya los ingleses se refugiaban con los duendes y las hadas de una nación donde imperaban las danzas prehispánicas y los cantos en las pirámides donde se erigían los sacrificios. ¿Qué podrían esperar los españoles, los clérigos de los naturales? Cuando llegaron a evangelizar a un pueblo guerrero basado en la creencia de la pluralidad de sus dioses.
Si la manera en la que habla una nación acusa sus creencias y sus mitos. Entonces la manera de expresar sus palabras, sus modimos y demás de los mexicanos deberían de demostrarnos a nosotros los científicos, a nosotros los que logramos disecar su comportamiento sobre su manera de obrar en el pasado.
El comportamiento actual de la sociedad no debería ser otra que la engendrada por los vestigios de su pasado.
Si acaso podríamos acercarnos a ellos por la naturalidad de sus acciones pasadas. Por la ausencia de un Dios católico, de un Dios monoteísta, de el Dios de Abraham.

Terminó de escribir y acto seguido cayó sumido en un profundo sueño.
Cuando despertó, encontró una nota de Mnuen que decía:

La naturaleza engendra y destruye. El hombre puede vencer a la naturaleza por medio de la inteligencia y la ciencia, pero la naturaleza destruye lo mismo que un ciclón una ciudad.
Quizás, el hombre siempre ha querido demostrar su fuerza ante la naturaleza, pero jamás ha vencido la muerte... Siendo ésta de orden natural.
Solo queda, entonces, dominar nuestro carácter.

P.D. Deberías probablemente adherir una connotación científica, psicológica a tus escritos cuando te refieres a el placer físico.
¿Cuándo escribirás sobre el romance?



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