miércoles, 14 de septiembre de 2016

Cartas 2

Deer, dear Alexander:

Mi muy querido Alexander, no tan querido por mí, dada su situación tan lastimosa en responder todas mis cartas. Me encuentro bastante sorprendida por tu fuga inmediata y también un tanto consternada. ¡Que diga un tanto, completamente consternada al respecto!
Cómo te había comentado anteriormente, vino un inglés bonachón a visitarnos a la Casa de campo y se quedó durante un tiempo en sus interiores con la promesa de una buena plática. ¡Resultó insufrible y aburridísimo! como seguramente te imaginarás. ¡O ya me imagino a los dos emitiendo sus efusivos comentarios sobre su distinguida personalidad! Muy cómico panorama, por supuesto.
Está de mas decir que extraño su presencia en este lugar. Las rosas crecen muy bien y el laberinto permanece intacto. Acaso si habrá fallado el jardinero en podarlo uno que otro día, pero nada extraordinario. El otro día me detuve a ver algunos cuadros e imágenes de el Palacio de Versalles y me siento inundada de alegría al comprender lo afortunada que soy de poseer este recinto de tranquilidad.
Le he escrito a Antoine, pero no espero demasiado en cuanto a la longitud de sus letras. Como comprenderemos su expresión verbal en cuanto a mi no ha sido siempre muy extensa. Por lo tanto te escribo a ti, esperando que retomemos nuestras cartas de antaño. ¡Oh, Alexander, si comprendieras cuanto lo echo, los echo de menos! El cuarto de Antoine está intacto. Todo colocado en su debido lugar y el aroma a lavanda permanece por todas partes. He mandado cortar flores para adornar la ventana de su habitación sin falta. También me he ocupado que todo quede plenamente limpio, incluso los rincones mas difíciles. Debes ocuparte bien de su cuidado, bienestar y salud. Conociendo su carácter, debe estar mas ocupado en sus labores diplomáticas que en su cuidado personal. En cuanto a ti te procuro que tengas una estancia agradable. He leído varios libros que me has recomendado y también me he reído muchísimo sobre tus atinados comentarios sobre el inglés, the little brittish gentleman (hombre) que te he platicado.
Ésta semana puede que vengan mas visitas, pero no estoy muy segura de cuantas mas personas vengan a quedarse. He decidido tener listos dos o tres vestidos para la ocasión, el vestido blanco con azul que tanto alabaste y el vestido verde aterciopelado. Creo que ése último es tu favorito, aunque no considero conveniente usarlo mas de la cuenta. Dada mi situación actual comenzaré la incursión de nuevos temas de conversación y quizás un aprendizaje mas detallado de las lenguas.
En cuanto a mis talentos, como le escribí en una de mis cartas de Antoine, creo que consideraré algo diferente, para variar.
Espero que no te enfades.

Besos, muy cordialmente,
Desireé.

P.D. Te aconsejaría no fruncir tanto el ceño y sonreír mas a menudo... (Risas incluidas)

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