jueves, 15 de septiembre de 2016

Letters

Querida Desireé:
Nos retiramos a otra posada cercana. Ésta última en presencia de los cuaqueros ha sido de los mas provechosa. Disculpa que no pueda escribirte mas de lo que generalmente acostumbramos. La diatriba de mi comunicación se ha visto interrumpida por el tiempo y por las actividades a las que me ha pedido Antoine que le acompañe. El se encuentra bien. Como te imaginarás, batallando con las aves.
Solo quisiera que me contaras los detalles cómicos de tu situación de niñera.
No olvides que a pesar de todo cuentas con mi apoyo sincero...
Lo suficiente como para mermar esa situación presente.

Saludos,
Alexander.

Querido Alexander, my dear deer:

Este día hemos aprovechado para tomar el té como acostumbrábamos los tres.
Me ha causado mucha gracia que lo denomines como un párvulo al que tengo que cuidar, en mi postura de mujer mayor, como si fuese alguna jovensita institutriz o algo parecido. Pues bien, el niño se ha portado de lo mas amable con nosotros. Antoine sin embargo me ha atiborrado de los mas absurdos e incoherentes comentarios sobre Amadeus.
Me he dedicado a conversar lo mas que he podido bajo el lenguaje de una autoridad amistosa.
Irving ha prometido visitarnos pronto.
¡Quisiera hablarte tanto de el! ¡Hace siglos que no lo veía!
No es muy alto, de tez blanquísima, de transparencias casi diáfanas. Tiene el cabello negro y un bello rostro. Me gusta el contraste de su cabello y su piel. Es como si presenciaras el ala de un cuervo, excepto por el hecho de que es mucho mas varonil que el periodo gótico, lo que podría asemejar a algo mas bien distinto pero que no puedo expresar verbalmente ni por escrito. Al menos, no todavía.

Me siento bastante complacida aunque no lo suficiente.
Quizás sea mejor así, un aire patafísico le resultaría fatal.
Y en todo caso sería como reemplazarte a ti. Con la ausencia de tus ojos claros.

Besos, muy amistosos,
Desireé

P.D. ¿Sirve la comparación con un jugador de beisbol?


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