Querido Alexander:
Hoy me siento particularmente triste.
No he querido bajar a recibir a los niños Amadeus y el auto proclamado español. ¿Cuántos son? Ya perdí la cuenta de cuantos jóvenes muchachos han venido a la casa de campo: the cottage.
Creo que no me había sentado a resumir la historia, el espacio de mi vida hasta ayer y el día de hoy ha amanecido nublado. ¿Es normal que conserve este tipo de sensaciones?
Y... ¿desde cuando no me he sentado a sentirme mal, pesimista sin ponerme a llorar?
Así me siento hoy, especialmente melancólica, especialmente triste, especialmente mal.
Creo que no me sentía tan mal desde que Antoine se fué de el país a estudiar en otra parte y yo me quedé esperándole o con la vana ilusión de viajar hasta dónde el está, como un personaje de alguna novela rosa para jóvenes mujeres y sus jóvenes e ilusionados corazones.
Sus tiernos corazones, tan vulnerables.
Hoy me detengo en mi habitación y en vez de admirar la maravilla de las mariposas en las flores o los pájaros sobre las copas de los árboles, me he concentrado en la horrenda vista de una mosca sobre un plato de plástico. Lo que ha provocado mi tristeza actual.
¿Era habitual este estado de ánimo en mi?
Desconozco en que se encuentre Irving actualmente... No he querido recibir a nadie el día de hoy.
Creo que comprenderás mi situación y creo que ellos no se molestarán conmigo, al menos no demasiado.
¿Es ésta la Desireé habitual o tendré que conservar mi alegría cotidiana?
¡Lamento tanto no poder hacer el papel de la dama de el entretenimiento el día de hoy!
Creo que he regresado a mis emociones pasadas.
Besos, emocionadísima,
Desireé
P.D. Mándale muchos más a Antoine y dile que lo espero ansiosa.
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