jueves, 15 de septiembre de 2016

Letters 2

Deer, dear Alexander:

Te escribo otra carta comentándote ahora sobre Antoine de Saint Exupéry.
Estaba buscando libros en la Biblioteca de la casa cuando dí con El Principito. Quedé bastante conmovida, no tanto como la primera vez que lo leí, pero sí fue bastante significativo darle el libro a mi joven pupilo. No lo agradeció como esperaba. De hecho, creo que ya lo había leído antes y no lo disfruto como alguien mas joven que yo. Aún así, debía comenzar con una lectura sencilla, dados los volúmenes en la casa.
Debo decirte que aparte de el hecho de que es un clásico, ¿cómo pudo esa mujer permitir las infidelidades de su marido?
Creo que en sí, todo ese cotilleo sobre la fidelidad y que tan especial es uno para alguien es lo que resume algo de ese libro. Sin dejar a un lado, la importancia de la infancia, que es de lo que habla el libro en sí.
A veces me pregunto qué piensa Amadeus de mí, ¿será que con tantas indagaciones de su pensamiento sin consultarle me lleven a respuestas muy alejadas de lo que realmente piensa o siente?

Ése muchacho es un misterio y me ha mantenido bastante ocupada descifrando sus apetencias.
Casi como Antoine, pero creo que el no es tan reservado.

Besos, todavía formalmente
Desireé

P.D. Sí, debo confesar que me peturbó que se llamaran igual; el escritor y nuestro querido amigo.
Y sí, también, estuve buscando autores con su nombre. Cómo ya te habrás imaginado.
Imagina también que guiño un ojo.

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