Comparando el correo con el psicoanálisis y la terapia.
Estos últimos días han sido quizás algo funestos. Antoine parece muy preocupado por la visita de Irving y aún mas por la correspondencia de Desireé con la Sra Pendleton. No sé de dónde se ha sacado las cartas de Desireé, pero parece estar muy al pendiente de su correspondencia.
En sí no hay mucha novedad en sus actos, salvo la noticia de que piensa convertir nuestro jardín británico y a lo Versalles en algo oriental.
No sé que le ha dado por la cultura japonesa - me ha dicho Antoine con cierta rigidez en su voz.
Yo por otro lado, considero las extravagancias de Desireé algo muy remarcado en su carácter.
Creo que ha estado triste estos días... Y se le ocurrió esa idea. Aunque sospecho que ya lo venía planeando desde antes - le respondí.
En sí, desde mucho, mucho tiempo atrás, si nos remontamos a nuestra infancia cuando se obsesionó con la idea de tener ranas y tortugas.
- Es el concepto de el estanque, lo que ella quiere -
- El estanque y después un puente y luego no se qué... ¡Cuándo menos lo esperes habrán sombrillas por todas partes y músicos con sus mandolinas!
- Cimitarras -
- ¡Cierto, Buda! Y se habrá unido a algún grupo de meditación o a alguna causa oriental y se irá muy lejos, quizás al Tibet o al Himalaya en busca de el sentido de su vida -
- ¿Tal cual lo hacemos nosotros ahora? O bien, tú... Recuerda que yo únicamente vine motivado por tu huída de nuestro Jardín -
- ¡Oh, por todos los Cielos! ¡Qué idea o ideas estrafalarias no se le habrá metido ahora! Y tú sabes que ella siempre es impredecible. Nunca sabes lo que pasará mañana -
- Siempre lo he tenido en cuenta.
Aunque considerando nuestro carácter tampoco habríamos de preocuparnos sobre qué pasará mañana o el día después de mañana -
- Sabes que no puedo vivír así, sin un plan. ¡Y todas esas cartas me están desquiciando! -
- A todo esto,
¿cómo es posible que tengas un registro exhaustivo y completo de toda su correspondencia? -
Por supuesto no hubo respuesta.
Creo que en realidad, el desquiciado soy yo. Ése hombrecillo ahora bronceado, de hombros fuertes y cuerpo delgado, altísimo parece estar bastante abatido por las letras de nuestra querida amiga y el objeto de mis desvelos. Sin embargo, me conservo en pie. Conociendo a Desireé, ambos sabemos que no hay palabras que logren hacerla desistir de lo que se propone, salvo, por supuesto los consejos de madurez de Antoine. Al menos, por un tiempo o hasta que se concentre en alguna otra idea nueva.
Querido Alexander:
Hoy me encuentro mejor que ayer, pero no tan recompuesta.
He estado examinando los cuadros en la casa y me he dado por la pintura de nuevo. Quizás te preguntes por mi inmersión actual en algo en lo que siempre me he encontrado, pero que había descuidado un poco dadas mis ocupaciones actuales. Dada nuestra situación actual, en nuestra casa de campo, ¿qué podríamos pensar nosotros sobre el espectro mexicano? He encontrado una noticia en el periódico que habla sobre las diferencias sobre Frida Kahlo y Carrington.
Ambas pintoras conservan un apellido no muy mexicano, pero ambas lo son. La diferencia según la nota, recae en que una tiene una influencia notable en el territorio europeo. Me refiero a Carrington, por supuesto. Y la otra, Frida, muestra un claro interés en el aspecto indígena mexicano y se concentra en ello.
Al encontrar tantos cuadros de Diego Rivera, en la casa de mi abuelo, no puedo quejarme de ellos. Aunque concentrándome en la mujer independiente y moderna que puedo llegar a ser, Carrington parece ser el modelo a seguir, mas viable. Eso y sus delicados trazos o monigotes.
En el ajedrez voy mejorando.
Me he puesto a jugar una que otra partida y estoy pensando en qué ropa sería adecuada para practicar un deporte.
Los collares son algo muy importante, las pulseras y los aretes también. Espero que la temporada de sombreros continúen. Pienso comprar un sombrero grande y largo con alguna perla o una pluma que le adorne. No sé si una cinta sea suficiente. Ojalá me recuerdes en aquella época cuando los usaba con regularidad.
No olvides comprar alguna joya en su viaje. Es de suma importancia.
Besos, muy ocupada,
Desireé
P.D. Si escribí algo fuera de lugar, deberás corregirme.
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