martes, 9 de agosto de 2016
Adiós
El problema con las ¨despedidas" reside básicamente en su notable habilidad en llamar la atención. Fuera de todo hermetismo escrito hay en mí un deseo de mostrar claramente lo poco me interesa este acto infantil, pues lo reconozco en mí misma. Es tan absurdo decir adiós y después entonarlo, es como si se pidiese a gritos que uno acudiese para finalmente caer en la trampa de sus sortilegios. Desafortunadamente yo no me considero alguien tan tonto como para no aceptar el adiós cuando se ofrece sin siquiera pedirlo. Si me dices adiós me despido y ya está. Es posible que me acuerde a ratos, en ocasiones, pero eso sería todo. En fin... Tal parece que me toca estarme despidiendo una y otra vez. Pero si he aprendido a decir adiós a quienes jamás pensaba que se apartarían de mí, no tengo ningún inconveniente en soltar lo que me hace daño o me desea mal. Ya tengo suficiente con traiciones y malas intenciones.
Estudié Piano, en el CNM, y ballet y danza, en la Nellie y Gloria Campobello. Estudié Medicina, un poco de "Diseño Gráfico", y estudio Psicología.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario