martes, 9 de agosto de 2016

El Alquimista

No he elegido al Alquimista por coincidencia, como uno de los ejes de mi trabajo, sino que éste mismo cobra un papel relevante debido a las propiedades que el me aporta. Su función es simple: me permite colocar elementos en un momento dado para experimentar su consecuencia y luego, acomodar los mismos elementos como si fuesen inconexos de la misma forma que hizo Borges con su sendero de los jardines que se bifurcan. Como resulta imposible negar la existencia del Logos, el Alquimista al ser el representante de la "palabra" me permite acceder a la dialéctica fuente de la triada del conocimiento. Puedo tomar como ejemplo a Euclides. Pero, de la misma manera que excluyo la filosofía yóica como total, reconozco una visión infinita.

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