martes, 9 de agosto de 2016

Melody

( el viernes, 27 de enero de 2012 a la(s) 20:04)
Debo tener algun grado de depresión no muy profunda que no me permite escribír ni desembarazarme de la idea de que quizás sea completamente innecesario. Qué me está sucediendo? - Llevo un largo rato sin poder conciliar el sueño, soy atormentada por la sensación de que hay algo alrededor que se mantiene como una hueste espiritual, aguardando. En ocasiones me levanto sin más razón que el insomnio embargada por una especie de terror nocturno. Temo mirar a mi alrededor esperando alguna mala suerte de ojos tenebrosos, venudos y ambarinos que me observan en silencio o procuran tocarme con la extensión de alguna de sus extremidades. "Alguna criatura"  Y tiemblo y me cubro apenas por miedo a una oscuridad mas densa.
La última vez que he hablado con mi Ángel, me ha insuinado de una manera tajante que no hay sentido ninguno en el arte, como diría Oscar Wilde, y que su intención como función politícia o social tiene un valor exiguo, casi inexistente. Antes de hablar con el estaba completamente segura que el valor de mi escritura no sería únicamente por omisión de mí misma sino también como función didáctica. Temo haberme extraviado de mi propósito primigenio. Y también temo que a medida de los años mi personalidad se asienta y muta, sin reconocer alguna sincronía en éste fenómeno. Como Twain comencé como un girondino, a mediados de mi vida como una gongorina, y sospecho que en los últimos años ha de afectarme tanto mi desasosiego que habré de desapegarme de todas las cosas que a primera instancia consideré como valiosas o verdaderas.
Quizás en aquel momento perdonaré no del todo algunas penalidades de mi vida primera, y condenaré lo que apreciaba como mas sagrado.

Sé que si me esmero en mi eterno retorno recordaré aquello que amé primero y respeté como símbolo de progreso o benevolencia. Pero ahora he de hallarme en medio de la confusión y tinieblas en densidad y profundidad inabarcable como sin fin o tapadera. Quisiera poder creer nuevamente que hay una suerte de esperanza, que todo ha estado entretejido con anticipación y que es posible que se cohabite el determinismo con el albeldrío dando como resultado la posibilidad de elección y cambio. Todo esto ha sido expresado como una paradoja autocontradictoria y sin embargo posible.

Empédocles escribió sobre el amor, como motivo de la guerra. El amor es el grande motor de la guerra, las grandes guerras han sido motivadas por el mismo. He comprobado de la misma manera que siempre que se habla del amor se menciona paralelamente la guerra.
La pasión, el Eros mueve al mundo, y sus fosas subterráneas nos sumergen al reconocimiento de nosotros mismos. Expresado, sellado eternamente en el silencio.

No hay comentarios:

Publicar un comentario