He basado mi vida en la construcción de mi obra literaria conformada a base de la simbología del mundo, siendo ésta el reflejo de la psique humana. Mi trabajo al igual que Borges se dedica en la presentación de esquemas y la yuxtaposición de los mismos de acuerdo a una representación dialéctica. Me he basado en caracteres formalistas y entre otros que han contribuido peldaño a peldaño en la conformación de la misma.
Cuando hablo sobre una visualización yóica multiple no lo hago para satisfacer con esto una totalidad, sino simplemente para justificar la multiplicidad de mis personajes y la posibilidad de unión de todos aquellos. Se debe básicamente a que afirmar que ésta "filosofía" justifica un todo, incluso más allá de mi propia obra, sería algo incompleto de acuerdo a la consciencia de sus grietas.
Negar el logos es negar el mundo.
No he elegido al Alquimista por coincidencia, como uno de los ejes de mi trabajo, sino que éste mismo cobra un papel relevante debido a las propiedades que el me aporta. Su función es simple: me permite colocar elementos en un momento dado para experimentar su consecuencia y luego, acomodar los mismos elementos como si fuesen inconexos de la misma forma que hizo Borges con su sendero de los jardines que se bifurcan. Como resulta imposible negar la existencia del Logos, el Alquimista al ser el representante de la "palabra" me permite acceder a la dialéctica fuente de la triada del conocimiento. Puedo tomar como ejemplo a Euclides. Pero, de la misma manera que excluyo la filosofía yóica como total, reconozco una visión infinita.
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