martes, 9 de agosto de 2016

Aquella juventud

Si pudiera expresarlo en otras palabras era mi deseo el que me hablaba sobre encuentros en vidas pasadas y la probabilidad de hallarnos nuevamente cara a cara contemplándonos o debatiendo sobre argumentos que cobraban únicamente sentido por ser nosotros mismos quiénes nos reconocíamos como viejos amigos.
Lo cual era improbable dada su ferviente oposición a las ideas espirituales que yo practicaba con tanta asuidad. Sin embargo, siendo tan opuestos, lo respetaba. Para mí era imposible no respetarle, aún cuando eramos tan diferentes, pues sentía una fuerte inclinación a escucharle o a reflexionar sobre sus ideas aún cuando terminaran por contrariarme. Para mí era la delicia, pero también un punto de inflexión.
Supongo que nunca pude desmantelarme de mi devoción, era como Paul Claudel que después de haber indagado en las Iluminaciones retomaba las plegarias como camino a la salvación o como la iluminación final; la respuesta definitiva.

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