La última vez que he hablado con el, me ha insinuado de manera amable el sinsentido del arte, y que en palabras de Oscar Wilde, su intención como función politícia tiene un valor exiguo, casi inexistente. La declaración no ha sido tajante, pero el mensaje ha sido certero como una daga. Antes de compartir aseveraciones estaba completamente segura que el valor de mi escritura no sería únicamente por omisión de mí misma, sino que también cumpliría como función didáctica. Temo que a medida de los años mi personalidad se asiente y mute, sin reconocer alguna sincronía en éste fenómeno. Como Twain comencé como un girondino, a mediados de mi vida como una gongorina, y sospecho que en los últimos años ha de afectarme tanto que habré de desapegarme de todas aquellas cosas.
Creo como Aliosha de Dostoievsky, en palabras de Juan, que hay una suerte de esperanza, que todo ha sido entretejido con anticipación y que es posible que las dos danzas se fundan en las aguas primigenias, de la misma manera que otros catedráticos como pensadores avanzados creyeron en la posibilidad de la unión, de que dos paralelas se encuentren. Todo esto ha sido expresado como una paradoja y sin embargo posible. ¿Cómo puedo despojarme de mis vestiduras si se han cosido en lo mas profundo de mi piel?
Oscar Wilde también expresó sabiamente sobre el Amor. En conjunto del misterio de la muerte se halla también el misterio del Amor.
"Porque yo instalo por la ciencia
el himno de los corazones espirituales;
en la hora de mi paciencia,
atlas, herbarios y rituales."
Mallarmé
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