martes, 9 de agosto de 2016

En asunción de

Tu no eras ajeno a mì, eras de la misma especie. Crecìmos juntos sin conocernos en el mismo barrio, en los suburbios de la ciudad alejados de lo tangible adornados por el desconocimiento global, y con que sencillez lo aceptabamos. Y resultò que llegò un dìa en el que yo rodeaba tu cintura con mis brazos y el incienso de tus guisos penetraba por mi narìz, un aroma picante que me cuesta trabajo olvidar. Vivìamos de dìa y al dìa, tu flotabas ensimismado en cuestiones inùtiles, tu eras la globalizaciòn la mercadotecnìa lo fastuoso, yo en cambio la mayeutica, pero como nada nadie entendìa de ello terminaba dandoseme el onanismo retòrico. ¡Pero què mas importaba! la luz la conocìa por supuesto, pero la rozaba de largo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario